Cuervo se despertó a beber agua, eran las 6:00 todavía. El cielo estaba oscuro con muchas estrellas iluminando el bosque de pinos. El bosque era grande, las hiervas tenían un verde que a pesar de la oscuridad parecía brillar en la noche. El bosque estaba silencioso y a cuervo le parecía extraño que tampoco soplara el viento. Como todavía tenía sueño se volvió a la cueva para dormir otro poco más.
Esa misma mañana se volvió a despertar a las 9:00, y escucho unos ruidos y se empezó a mosquear. Como cuervo no tenía ningún arma para defenderse y se empezó a asustar. Cuervo se escondió en una overtura entre las rocas para defenderse y esconderse de aquella amenaza. De repente, observo a unos seres extraños entrando a la cueva. Los seres que vio eran muy feos, con cuatro orejas en la cabeza y con la nariz muy gorda y peluda. Cuervo observó también su cuerpo y le dio un poco de asco. Tenían dos brazos mutantes y llenos de sangre, seguramente que habían estado cazando alguna presa para comer. En cada mano tenían siete dedos. Cuervo supuso que eran Orcos por la descripción que alguna vez le oyó a su madrastra.
A Cuervo le empezó a picar la nariz y sin poder evitarlo estornudo fuertemente. Tras el ruido, uno orco le comentó al otro:
-¿Qué ha sido ese ruido?
El otro orco le respondió al instante:
- Creo que hay alguien escondido aquí dentro. Ya sabía yo que mi olfato no estaba equivocado.
Cuervo estaba rodeado. No tenía salida, así que se rindió y salió de su escondite cuando los Orcos merodeaban cerca de él. Los orcos al verle se quedaron impresionados al ver un Elfo casi humano. Los orcos pensaron en raptarlo para ver que fuerza poseía en su interior. Un orco le tendió la mano, igual que se tiende la mano a un insecto que más tarde será aplastado. Pero Cuervo no temió y le dio la mano izquierda, la más débil. El orco tiró con fuerza de repente y Cuervo reaccionó rápidamente con un puñetazo de derechas en la cara de aquella bestia inmunda. Le dejo completamente KO. Sin embargo, el otro orco también reacciono y pudo golpearle de tal manera que Cuervo se quedó inconsciente.
Esa misma tarde se despertó con un terrible dolor de cabeza y enjaulado tras unos gruesos barrotes de hierro en las afueras de un poblado orco.
- ¿Qué sitio es este?- Se preguntó mirando a su alrededor.
No era el único ser enjaulado en aquel poblado. Elfos, duendes, humanos, enanos y algunos animales fantásticos como grifos y unicornios se hallaban en cautividad, tristes y cabizbajos. La rabia corría furiosa por las venas de Cuervo, solo pensaba en gritar y liberarse de aquel estado. Entonces grito lo siguiente a uno de los Orcos guardianes:
- ¿Es esto lo que se merece la península de Ikañi?. ¡Podridos Orcos! ¡Solo pensáis en el poder y la destrucción! ¡Viva Ikañi libre¡
Pero nadie respondió a su grito de libertad. Nadie levanto la cabeza para observarle. Todos sabían que aquellas palabras eran inútiles en aquel estado. A Cuervo se le estremeció el corazón. Valientes Elfos, aguerridos enanos y fantásticos animales llenos de amargura y desesperación en tan poco espacio.
miércoles, 9 de enero de 2008
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5 comentarios:
Venga colega!!!
Dale caña al cuento!!!
Esta wapo eh!!
Esta bien el cuento. Pero el del comentario de arriba que dice de colega. Que confianzas son esas!!!.
Venga colega!!!
Dale caña al cuento!!!
Esta wapo eh!!!
El de arriba me ha copiao.
Pobres, tras esos barrotes.... pero tod@s sabemos que ell@s pueden! que ell@s tienen mucha fuerza y energia!!! desde aquí nosotr@s también gritamos: ¡Viva Ikañi libre!!¡!¡!¡!¡!!!
estoy segura de que pronto el arco iris coloreará sus vidas!!!
Esta muy chulo sigue hasi
Qué buenos recuerdos!!
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