miércoles, 9 de enero de 2008

CAPITULO IV

Cuando salió de casa ya eran las 18:00 horas, pronto empezaría a oscurecer. No pensaba en nada, solo en marcharse. Cogió rumbo sur hacia el puerto. Cuando vio muchos barcos en la lejanía él quería pillarse uno, pero cerca solo había un barco y era de color rosa. A cuervo no le gustaba aquel color, de modo que se dirigió corriendo hacia el monte. El camino atravesaba un bosque de pinos. Allí Cuervo se impresionó y dijo en voz alta:

- ¡ Vaya pino más grande, me subiré a ver lo que hay!

Necesitaba subir a aquel árbol para ver a donde le llevaba aquel camino. Se subió al pino que era muy raro. Tenía el tronco lleno de pinchos afilados y esos pinchos estaban colocados de tal manera que parecían una escalera de caracol que llegaban al infinito.

Cuervo subía y subía hacia arriba subiendo p0or aquellos pinchos afilados que nunca se acababan, pero parecía que llegaría a algún sitio. Cuervo se estaba aburriendo de tanto subir las escaleras, así que dijo:
- Usaré mi supervelocidad y llegaré a lo más alto de este árbol. Mientras subía por los pinchos éstos iban desapareciendo misteriosamente. En ese momento Cuervo dio un paso hacia atrás atraído por una voz que lo llamaba. Entonces perdió el equilibrio a causa de la falta de pinchos y cayó:
- ¡Ahhhh! ¿Pero que me ha pasado? Menos mal que me ha parado esta rama que sino ya estoy muerto.

Pero la rama se rompió de nuevo y Cuervo volvió a caer, pero esta vez la altura era muy pequeña y un seto mullido amortiguó el golpe de la caída. Sin embargo, cuervo quedó levemente inconsciente, tenía algunas heridas, pero de alguna manera extraña las heridas producidas por aquel seto se curaban de forma extraordinariamente rápida. Era como si el seto fuera verdaderamente curativo. Al poco rato Cuervo terminó despertándose y se quejo:
-¡ Cómo me duele la cabeza!. Se levanto y en observo que cerca de allí se encontraba una cueva encaramada en la roca caliza. Al entrar observó como revoloteaban ya unos extraños murciélagos venenosos. Pero cuervo les grito y consiguió que los murciélagos se espantaran.

Cuando ya había anochecido estaba sentado en la oscura cueva. Estaba reflexionando. El se preguntaba una y otra vez cual era la razón de ciertas rarezas de su físico, como sus rasgos de Elfo y Humano a la vez. El se preguntaba como serían sus verdaderos padres. Se imaginaba como eran, y pensaba que eran unas personas alegres y que quizás no tenían la culpa de su abandono. Pensaba que algún problema de dinero les había impedido continuar manteniéndole.

Tras largos minutos de reflexión le comenzó a invadir el sueño y se echo a dormir en un lugar resguardado de aquella cueva.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo creo que soy también un elfo casi humano.

Anónimo dijo...

Lo que eres es una zorra elfica.

Anónimo dijo...

mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm Tiene que ser chulo la velocidad de cuervo.